TIERRA Y LIBERTAD, LA ÚNICA IDENTIDAD

Riflessioni, attraversamenti e proposte dopo dieci anni di vita in Latinoamerica (1998-2008)


Preamble: podría haber estudiado más la lengua castellana o haber entregado este documento a un corrector para que resulte conforme con la lengua. Sin embargo estoy seguro de que se pueda entender aun estando escrito en un castellano vulgar, es decir el mi lenguaje metix.
El vino es un excelente ejemplo de complejidad: observamos su habitat, la planta de la vid, la cercanía de distintos tipos de plantas y flores, el trabajo del hombre, los aromas, los colores y los sabores, introduciendo en nuestros sensores ese estímulo de la alegría, de la “ebrezza”, y por lo tanto un cierto tipo de dialéctica.


El vino es un excelente ejemplo de mestizaje, de cómo el resultado de un largo trabajo, a lo largo de mucho tiempo, haya llevado consigo todos los cruces biológicos, es decir toda su historia y sus involuntarias o inducidas contaminaciones.

Quise involucrar este elemento, el vino, porque es un producto central en las culturas y las economías friulanas y argentinas.

Antes que todo, a los que piensan que tomar vino con placer es cosa de borrachos, quiero decirles que tienen razón, así que por lo menos no joden más.

La metáfora sobre el vino nos ayuda a entender la complejidad de nosotros mismos y por consecuencia, la biodiversidad, la peculiaridad territorial que trasciende de cada pueblo, de cada villa, de cada parador patagónico, de una aldea entrerriana, de una colonia mediterránea, de una chaqueña, de aquel rincón catamarqueño, salteño, jujeño, tucumano etc.

Estuve viviendo 10 años entre Argentina, Brasil, Uruguay, y 34 años los viví en Europa, en Friuli mayormente, y me llevo puesto todos los “varietales” de los vinos y la peculiaridad de la gente encontrada durante todos mis viajes.

Mi experiencia migratoria es como las de miles, millones de seres humanos que transitan territorios cuyas fronteras fueron erguidas en consecuencia de guerras, derrame de sangre, violencias, explotaciones del hombre por el hombre.
Reconocerse defensores incondicionados de estas fronteras, de estos corrales, significa justificar todo tipo de violencia pasada, presente y futura, útil a un Poder cada día más enfermo y destinado a pudrirse en su propia riqueza.
¡Pero atención!
Hasta que no seamos capaces de una fuerte autocrítica en la que podamos reconocernos donde somos esclavos, donde somos piezas de un mecanismo opresor, donde somos el lubricante de la maquina capitalista, en cambio de unas monedas o de un título, no sabremos nunca qué significa Libertad, tampoco qué significa Tierra. Nuestro migrar habrá sido inútil.

“ … sólo la rotura de las cadenas de toda pertenencia, sean ellas religiosas, partidarias, lingüísticas, étnicas o sexuales, se revela finalmente como el momento liberatorio y alegre.
Las fases que la preceden y siguen son dolorosas, llenas de miedos, de soledad, de vacío, de inseguridad y de culpas ligadas a la sensación que se presenta, la de traicionar afectos, causas, valores y memorias.
… Los afectos, las memorias, los lazos, el pasado, no son un fardo pesado que nos hace precipitar desde nuestro dirigible de sueños.
No quiere decir que no existen: viven en un estado de animación suspendida. Sus existencias ya no tienen el peso de un resentimiento, sino la rarefacción del color esfumado de lo que de ellas viene a faltar.
… el passing, término filosófico contemporáneo, puede ser definido como un instrumento de disolución de la concentración de identidad;
Vuelve a poner en juego la estructura y elimina los elementos de separación que hacen que cada una de las experiencias culturales étnicas minoritarias sean un territorio exclusivo de los sujetos que en ella se identifican.”
(Anna Camaiti)

Cuando salió a la prensa el caso de Botnia y de la violación de los acuerdos sobre el río Uruguay, el pueblo argentino, quién más y quién menos, tomó la determinación de acompañar y aplaudir todo tipo de protesta y de boicot contra la pastera del otro lado del río, del otro lado de la frontera.
El grupo Clarín, absoluto manipulador de la información en este país e incontrastable dueño de las decenas de pasteras y papeleras en territorio argentino (olvidaba: son contaminantes ellas también), ha llevado adelante una campaña de enfrentamiento con el Gobierno Uruguayo impugnando el pretexto ecológico antes de todo, argumento de impacto emotivo importante.
Mayoritariamente, los argentinos aplaudieron esta actitud.
Mientras tanto, sea el grupo Clarín como la gran mayoría de los argentinos, con toda tranquilidad, aumentan cada día la producción de residuos, de basura, de consumo indiscriminado e irresponsable de los recursos naturales, y miran por el otro lado con respecto a la devastación de los territorios vírgenes por mano de las multinacionales.
No quiero hablar de un pasado relativamente cercano en el cual se exterminaron con infinita violencia a los pueblos originarios durante la fin del siglo XIX y el comienzo del siglo XX (a todos estos criminales militares se les dedicaron monumentos, escuelas y calles en las ciudades del país: reflexionen, please).

Habrá que respaldar los vecinos de Gualeguaychú por obvias razones; igualmente obvias tendrían que ser las motivaciones que determinan las éticas de un camino de liberación.
Liberación de los agroquímicos, de las contaminaciones mineras, petroleras e industriales, del uso indiscriminado de autos, televisión, teléfono, Internet, … de todo tipo de red opresora que sustituye la peculiaridad del ser/territorio con la identificación en un numero, un numero de la cadena/red de producción, la producción de la infelicidad.

Sugiero una reflexión/propuesta sobre algunos temas puntuales, programáticos y visionarios para que no nos agarre la “paz social”, es decir dormirse. Son propuestas que saqué de un manifiesto libertario escrito por el compañero Marc Tibaldi.

El boicot, si bien fue y es una acción conciente y eficaz de la lucha contra la hegemonía de las multinacionales, dueñas absolutas del mercado y de las políticas económicas mundiales (por consecuencia, dueñas de la sub-cultura dominante), permite otras propuestas económicas más sutiles, más participativas y quizás más exitosas para la comunidad.

AUTO CERTIFICACIÓN, PRECIO SURGENTE, DENOMINACIONES MUNICIPALES.

Provocaciones, ideas eficaces, aplicables y universales, capaces en el futuro cercano de transformar las relaciones de producción, y/o de dar visibilidad a las contradicciones.
… Máxima trazabilidad de los productos y de los precios, de la calidad de los productos y de las relaciones sociales.
El auto certificación para conocer la trazabilidad y el origen de cada producto.
Se basa sobre el principio de responsabilidad: el productor declara cual es su producto, como viene cultivado, cuantas hectáreas, cuanta producción, cuales fertilizantes se usan, quién y cómo trabaja la tierra.
Permite al consumidor verificar todo esto. La Denominación Municipal (donde haya administraciones municipales adversas, la comunidad misma puede confirmar la declaración del productor) es una garantía de valorización de las diversidades y la diversificación de los productos, dificultando la gran distribución de las multinacionales.
El precio surgente permite de cambiar completamente filosofía en las relaciones entre consumidor y productor, con el fin de construir un camino de confianza dentro de toda la cadena productiva, de distribución y comercialización.
El precio surgente prevé que cada productor indique en la etiqueta el precio en que vende su producto antes de que entre en el circuito de distribución y comercialización.
No prevé ningún margen fijo de recargo. El recargo, de hecho, depende de muchísimas condiciones (transporte, manutención, alquiler, mano de obra y servicios) que no son homogéneas y no se entiende predeterminar.
El precio surgente es un instrumento eficaz para poner en relieve las relaciones de apropiación y distribución de las riquezas.
Una información simple y visible que explique lo que todos sabemos, o sea que en las actuales modalidades de relaciones sociales, los productores y los consumidores son comúnmente empobrecidos por la desenfrenada concentración de las riquezas en las manos de la Distribución.

Concebir que la inexactitud planetaria viene de las relaciones de producción, o sea de la modalidades con las cuales los hombres y las mujeres producen y se relacionan entre sí.
Rechazo de producir y consumir la infelicidad del mundo es uno de los actos de la Sensibilidad Planetaria.

Organizar el rechazo al modelo neoliberal que quiere la agricultura industrial a monocultivo de las multinacionales corporativas por un lado, y la “elíte” de la producción de productos típicos por otro lado, dos caras de la misma moneda.

Pensar en una nueva relación con la Tierra que deje espacio a producciones, consumos y placeres más sobriamente felices.

El consumo crítico, contra el consumo productivo. “Condominio” de la calidad y grupos de compra autogestionados y en red. Hacer mercado (feria) como encuentro de coproducción.

Catálogos de productores basados en la re-trazabilidad, origen y calidad, y sobre el principio de la responsabilidad y del auto certificación.

Construir de manera cooperativa formas e instrumentos de comunión, que conducen al reconocimiento de la cosa común, desde el aire hasta la comida, hasta la producción informática y las redes.


MANIFIESTO: SENSIBILIDADES PLANETARIAS 1

Sensibilidad planetaria/rebeldes/ en la Tierra que sufre hay una humanidad que muere/la tierra no es una maquina/cerrar las fabricas de la infelicidad/el objeto verdadero de la producción nunca es la mercadería, sino la vida/de-industrializar la agricultura/de-maquinar la vida/abolir el consumo que destruye//coproducir/la identidad es inhumana y está opuesta a la igualdad/el original no tiene origen--//los particulares contra el particularismo/el hombre no tiene raíces, y si la tuviese tendría muy pocas razone para glorificarse//el otro soy yo/
yo soy la tierra, la humanidad soy yo/yo no produzco la infelicidad del mundo/y no la consumo/quién envenena la tierra envenena a yo-vos también: díganle que pare//poesía de la tierra/máxima trazabilidad de los productos y de los precios/OGM crimen contra la tierra, crimen contra la humanidad/objetivo mínimo: destruir las OGM/hagas una obra buena//reduzcas la distancia alimentar/ideas simples y concretas: reducir la cadena comercial/fichas de auto certificación/precio surgente/sensibilidad planetaria es facultad de cada uno, pero no podemos imponerla a nadie//una revolución no hace apelo al poder, sino que se funda, por contrario, en las transformaciones de las modalidades de existir, de los estilos de vida, de las formas de accionar//cambia tu mirada sobre el mundo, ella acciona sobre los comportamientos mínimos, cotidianos, funda modalidades de relación entre los hombres las mujeres y toda forma de vida del planeta//una revolución verdadera destruye los ordenes consolidados y rechaza las jerarquías, también entre campo y ciudad.
(Gracias a Marc Tibaldi por este manifiesto)


Un abrazo a todos por parte de wido carrara

Colonia caroya 9 de enero de 2008